Manuel J. Quesada Titos

Técnicos del IAPH supervisan en el Camarín el estado de conservación del Abuelo

Un equipo técnico del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), dependiente de la Consejería de Cultura y Deporte, se ha desplazado esta semana, junto a su laboratorio móvil, al Santuario diocesano Camarín de Jesús, en Jaén capital, con la finalidad de acometer trabajos de mantenimiento de la imagen del Abuelo, titular de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores.

Por su parte, el conjunto escultórico integrado por la Virgen de los Dolores, la Verónica, el Cirineo y San Juan Evangelista de la citada Cofradía ha sido recientemente sometido a tratamientos de conservación y restauración, pero en este caso en la sede del IAPH en Sevilla.

Estas labores de mantenimiento, que se realizan sin tener que mover la imagen de su ubicación original, se llevan cabo a través de la unidad móvil del IAPH, según se ha informado desde la Consejería de Cultura. De esta forma, se aborda la conservación material para detectar a tiempo cualquier variación o alteración que pueda incidir en su preservación. Asimismo, posibilitan a los técnicos la determinación de medidas de conservación preventiva.

Con el seguimiento y control de los bienes culturales, especialmente de aquellos que tienen una función procesional durante la Semana Santa, se pretende alcanzar un equilibrio entre su uso y la conservación de los materiales constitutivos. Este seguimiento permite, además, mantener las labores de conservación del bien en cuestión de forma continuada.

Las acciones de concienciación social entre las hermandades y cofradías por parte del IAPH, bien a través de cursos formativos, la elaboración de protocolos de mantenimiento adaptados a las particularidades de los bienes procesionales u otras acciones, han generado una cultura de conservación preventiva como herramienta esencial para garantizar la pervivencia de los bienes patrimoniales.

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno es una obra realizada entre finales del siglo XVI y principios del XVII, atribuida a Sebastián de Solís, representante destacado de la escultura e imaginería jiennense de la época. El origen de la escultura y su cofradía está vinculado al Convento de San José de los Padres Carmelitas Descalzos, que fue inaugurado en 1588.

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