Por Jose Gómez
El martillo se prepara,
el sonido va vibrando
cuando el sol se viste de alba
y un barrio viene cantando
seguiriyas de mañana
y compases despertando
a una cuadrilla que exhala
cien ayes, vivas y salmos.
Sois los brazos que se agarran
a los costales y al llanto,
pues vuestros cuerpos se afanan
a azul sueño de su manto
y cuando al Cristo le cantan
el paso va navegando.
¡Vamos costero a costero,
construyendo itinerario!
Costaleras de alma mía,
las que regaláis abrazo,
que meciendo la mecía
mecéis callejeo Santo.
Lágrimas en la mejilla
de aquellas que van curando
mis tristezas con su horquilla
y mis nervios entre tanto.
Y vosotros, portadores
en los costales cargando
un verso de trovadores
y bella flor entre acantos.
Que el día viste de albores
en chicotá entre naranjos
pues ya en sus sueños acogen
mi devoción entre claros.
Portadoras, portadores,
a vosotros va mi canto.
Porque una ciudad espera
levantá para el quebranto.
El llamador ya me suena
y van arriba los pasos.
Que ya por miles se cuentan
en la ciudad los aplausos.