Falta de costaleros

Me gustaría soñar que me encuentro sumergido en un espacio donde nos apartamos del mundo real en que vivimos, prisas, estrés, nervios, desesperanza, falsedad, descreencia, agresividad, competencia, etc. y creí que ese espacio lo conseguiría adentrándome en lo más profundo de mi Hermandad. En ese trocito de espacio donde encontrar un poco de paz, sosiego y reencontrarme con un grupo humano donde la unión, la confianza, la hermandad y la afinidad hacia Dios y todo lo que El nos enseñó se pudiera desarrollar aquí, en este micro mundo  a fin a la Iglesia, que bien organizado podría servir para los fines que fueron creadas.
     Leo los estatutos de mi Hermandad y empiezo a detectar los primeros síntomas de mi error, entre los fines a conseguir están los siguientes:
     1º- Dar culto al Santísimo.
     2º- Promover la formación de los hermanos.
     3º- Fomentar la piedad cristiana.
     4º- Suscitar entre sus hermanos el sentido penitencial propio de la vida del cristiano.
     5º- Promover la caridad cristiana y robustecer los vínculos fraternos entre sus miembros conforme a las palabras del Divino Maestro: “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”.
     6º- La Hermandad intentará crear verdaderas relaciones humanas y cristianas entre sus miembros, fomentando la participación de los mismos, al objeto de que puedan conocerse mejor y asistirse mutuamente en sus necesidades espirituales y materiales.
     Si todo esto se llevara a cabo otro gallo nos cantara, ya hace algunos años el Sr. Obispo Don Santiago García  Aracil, detectó que en el seno de las cofradías pasaba lo que en la vida, el protagonismo en la foto, el ser “algo” que en su vida no habrían podido ser por llevar una vida pobre en todos sus aspectos, encontraban aquí en las cofradías un lugar donde eran escuchados y aparentar lo que no son, la mayoría gente con complejos, que no eran válidos en el mundo donde se movían y que aquí en este pequeño mundo podían ser “algo”, cuando salen con su vara y su traje les da vida, cuando la televisión local hace algún reportaje se sienten importantes, cuando le hacen una entrevista en algún medio se ponen los primeros para ser vistos… Esto es lo que prima para ellos. Este ego es el  que hace que esta gente se acomode en el sillón y se rodee de gente que puedan manejar con facilidad, y a la hora de retirarse cualquier excusa es buena para no abandonar ese puesto que tan importante es para él. 
     Ante la amenaza de que cualquier “hermano cofrade” pueda acceder a su querido puesto todas las armas y los argumentos son pocos para derribar al adversario,” que es un tipo que no quiere a la cofradía, que va hacerle mucho daño,  que va a echarla a perder, que está muy verde y la va a destrozar”, total ”EL FIN DEL MUNDO”. 
     En la vida todo está promovido por la alternancia, cuando algo o alguien se aferra a lo largo del tiempo en un mismo sitio surgen las malformaciones, los problemas y los vicios, pero no son ellos los primeros en darse cuenta, sino los otros, los que él manejaba con facilidad, estos que son los que  hacen el trabajo, que no salen en las fotos, ni en los reportajes, pero que son los que realmente están implicados en la vida de la Hermandad, porque estos cofrades de a pie se dan cuenta de que estos personajes, al llevar tanto tiempo en el mismo sitio, ya no tienen ganas de afrontar nuevos retos, nuevas ilusiones, ellos están de vuelta de todo pero no dejan a los demás realizar nuevas iniciativas, “todo está bien como está”, cortando por lo sano cualquier nuevo proyecto que en el seno de la Junta de Gobierno pueda producirse. 
      No se dan cuenta que la cofradía está muerta, que los fundamentos principales por lo que la cofradía se creó no se cumplen en nada, que los principios de la Hermandad están por los suelos y que lo único que tenemos es una fachada que cada día se parece más al sepulcro blanco por fuera, pero sucio por dentro que nos dice Jesús en el evangelio.
      D. Santiago se dio cuenta de todo esto y quiso poner un poco de orden en este desaguisado que se originaba en el seno de las Hermandades, y veía que muchos de estos personajes se perpetuaban en el “puesto” y no había nadie que los moviera de su sillón. Promulgó una normativa (que ahora se la pasan por el forro del pantalón) para que este problema se resolviera de una vez por todas, dispuso que los Hermanos Mayores de las cofradías tuvieran un mandato de tres años prorrogables a otros tres, para así garantizar la alternancia en el puesto. Buena idea, casi lo consigue, pero las mentes de estos personajes van por delante, en su osadía de no abandonar el “poder”, nombran a su “amigo, a su familiar, a su vecino”, de Hermano Mayor y él detrás de Vice-Hermano Mayor o cargo similar organizando igualmente la Cofradía sin llegar a soltar las riendas, para que al llegar a los seis años vuelva a ser él, Hermano Mayor otros seis años más y lo que te rondare morena. Y ellos en su ego interior dirán satisfechos; “todo este sacrifico que hago sea por el bien de la Hermandad”.
    Ahora toca llorar, empieza a faltar “obreros, morralla” gente maltratada por estos señores durante tantos años, gente desencantada de lo que es una COFRADÍA. Mirad la mayoría de los gobernantes de nuestras cofradías los mismos perros pero con diferente collar. Un saludo.
Antonio Díaz Cabello

5 comentarios en “Falta de costaleros

  1. Realmente estoy de acuerdo en todo lo que expones en tu escrito,y a ser sincero te quedas un poco corto, en cuanto a la aptitud de algunos hermanos mayores de cofradías de Jaén. De verdad que es lamentable que en algunas el Espiritu cofrade falte en su ausencia total, y con permiso de Usted decir una que cumple con su escrito, ( LA VERA CRUZ DE JAEN, donde su hermano mayor MANUEL PEÑALVER, no cumple con la disposición del anterior Obispo de Jaén Don Santiago Aracil ).

  2. por desgracia sigue habiendo falta de costaleros en las cofradias,pero la unica culpa la tienen las juntas de gobierno, en muchas aun les cuesta aceptar la importancia de la mujer en la semana santa y no aceptan la posivilidad de la mujer costalera, eso es una realidad por desgracia. si quieren saber pregunten a las hermandades que salen mujeres como costaleras haber si a ellas les falta.

  3. ¿La importancia de la mujer en la Semana Santa? Sí, es muy importante, pero qué hay que hacer? ¿Que todos los pasos ahora los lleven mujeres? Habría igualmente falta de costaleros. El problema, como bien dice el artículo es que hay mucha gente que está en una Cofradía para “lucirse”. Sólo hay que ver que con la nueva moda costalera han aparecido los nuevos “personajes” que, ataviados con la indumentaria costalera se hacen fotos en mitad de la procesión con la novia, los amigos y los familiares, como quien se hace una foto delante de un trofeo. Todo ello bajo la atenta mirada de los “capataces” que, a su vez, se prestan a posar también delante del paso como si les perteneciese… El mayor problema no es la falta de costaleros sino la necesidad de los mismos. Si no los hay, pues que se vuelva a las ruedas, pero no se debe permitir que la falta de gente que porte los tronos signifique ceder a todo con tal de salir. ¿Qué devoción es esa? El Yacente y la Soledad los sacan costaleros “de prestado” que exigieron poner el paso a costal a una Cofradía que no tiene un euro en sus arcas… ¿Eso es Cofradía? ¿Eso es devoción? Así nos luce el pelo…

  4. la solucion no es que todos los pasos sean portados por mujeres pero si ayudaria a que no hubiera tanta falta de costaleros y lo delas fotos delante de los tronos estoy totalmente de acuerdo y encima permitido por los frabricanos

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