Entrada radiante de Jesucristo en Andújar en una mañana esplendorosa

La imagen de «La Borriquita» elaborada en Andújar por el
imaginero sevillano Jaime Babio Núñez refleja a un Jesucristo sereno,
taciturno, pese a que ayer fue saludado con vítores por la multitud en
las calles iliturgitanas, engalanadas para la ocasión. El Salvador fue
consciente en una gozosa mañana, que las aclamaciones se tornarían en
peticiones de muerte despiadadas y cobardes.

Pero Andújar alegró su espíritu ya algo apagado y
contristo, con el tañido incesante de las campanas de sus imponentes e
enhiestas iglesias, con un sol jadeante, con unos mayores que le
aportaron serenidad a su paso por la puerta de la residencia San Juan de
Dios, con unos entusiastas costaleros que llevaron el paso con denuedo y
pasión y unos niños que derrocharon ternura portando unas palmas
cimbreantes y ramas de olivo repletas de fragancias.

Andújar quiso ser fiel a la tradición del Domingo de
Ramos y no le falló. El paso de la «Borriquita» estrenó un niño hebreo
que en próximas ediciones incorporará a Santiago Apóstol, por lo que
acompañará a San Pedro. Jesús, con su entrada triunfal en Andújar,
bendijo la remozada calle de 22 de Julio.

El desfile de la «La Borriquita» muestra las
reminiscencias andaluzas de la Semana de Pasión iliturgitana. Un día
radiante, los sones acompasados y estruendosos de la nutrida banda de
tambores y cornetas Monte Calvario, de Martos, el paso ceremonioso e
imponente por la Tribuna Oficial, «las levantás» apasionadas de los 40
costaleros exhibieron su lado más barroco y florido, ese que ha
incrementado la pujanza de esta manifestación religiosa en Andújar.
Solemne

Ese gesto circunspecto y de preocupación del rostro de
Jesús por la mañana preludió el sufrimiento que se le avecinada horas
más tarde. Cuando declinaba la tarde y el sol se perdía rubicundo por
las Vistillas y sus indelebles huertas, Jesús es atado a la columna,
para después cargar con la cruz. Una mañana esplendorosa dio paso a una
tarde lúgubre. Las imágenes de la Cofradía de la Santa-Vera Cruz muestra
el lado más sobrio y austero de la Semana Santa, que abraza varias
vertientes. La capilla musical y el sonido del muñidor encogieron las
entrañas de San Bartolomé.
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