Los procesos de Monseñor Basulto y Madre Victoria Valverde van por buen camino

Hace unos días se ha recibido en el Obispado de Jaén, por parte del Sr. Postulador de la Causa de «Monseñor Manuel Basulto y cinco compañeros mártires», una información favorable a dicha causa, en la que se afirma que «la consulta de teólogos ha pasado con voto unánime y alabando la Positio».

De igual manera, la Superiora General del Instituto Calasancio Divina Pastora ha comunicado que la Causa «Madre Victoria Valverde» por la misma fecha había superado tal consulta «con nueve votos positivos sobre nueve».

La noticia supone un motivo más de gozo para la Iglesia Diocesana de Jaén, pues es un importante paso en el reconocimiento del martirio de nuestros hermanos en la fe. La Causa de «Monseñor Manuel Basulto y cinco compañeros mártires», promovida por el Presbiterio Diocesano de Jaén, se abrió en el Seminario Diocesano el 24 de octubre de 1994 y se clausuró el 21 de febrero de 1998. Inmediatamente se envió todo el Proceso a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos y el 23 de octubre del mismo año fue declarado válido; así se confeccionó la «Positio super martirio» que fue presentada en la Sagrada Congregación en enero del 2000. En esta Causa se incluyen el Sr. Obispo de la Diócesis, Monseñor Manuel Basulto Jiménez; el Vicario General y Deán, Don Félix Pérez Portela; los Párrocos y Arciprestes Rvdos. Don Francisco Solís Pedraja y Don Francisco López Navarrete, de Mancha Real y Orcera respectivamente; el Seminarista de Monte Lope Álvarez, Manuel Aranda Espejo, y el joven de Acción Católica, José María Poyatos Ruiz.

En la Causa de la Religiosa Calasancia, «Madre Victoria Valverde» va ella sola; la promovíó el Instituto Calasancio de la Divina Pastora, se inició en Jaén el 14 de enero de 1996 y la Positio también se entregó a comienzos del 2000. La Madre Victoria era superiora del Colegio de «Las Pastoras» de Martos y dio su vida por el Señor, junto con la trinitaria Francisca de la Encarnación, ya beatificada, y con la clarisa Isabel de San Rafael, de la cual seguimos recogiendo testimonios.

Llegados a este punto, las Causas deberán ser examinadas por la Comisión de Cardenales, cuyo resultado será presentado al Santo Padre. Son nuevas luces que se nos ofrecen a los fieles de Jaén en el camino de la santidad, por lo que damos gracias a Dios.

5 comentarios en “Los procesos de Monseñor Basulto y Madre Victoria Valverde van por buen camino

  1. En los días primeros de la guerra civil, ante las revueltas y persecuciones a la Iglesia, al Obispo le ofrecen la posibilidad de huir. El propio gobernador civil intervinopara aconsejar y facilitar su marcha a Ávila, donde podría salvar su vida. Estas gestiones las hizo el gobernador civil en reiteradas ocasiones a través de sacerdotes o él mismo por teléfono Pero don Manuel rechazó tales gestiones de forma tajante pues prefería quedar al lado de sus feligreses, corriendo sus mismos riesgos.

    Pocos días después, el 2 de agosto de 1936, una masa de milicianos asaltaron las dependencias del Obispado. Invadieron el Obispado con hachas y palos, preguntando: “¿Dónde está el Obispo? Porque le vamos a dar un tiro”. Estas circunstancias las preveía ya el Obispo en los meses anteriores. Uno de los testigos, ordenado sacerdote por Basulto el 6 de junio de 1936, recuerda la homilía que en tal ocasión les predicaba dedicada especialmente a los seis sacerdotes que ordenó:”Os envío como ovejas en medio de lobos“.

    Los milicianos entraron en el Obispado buscando armas que lógicamente no encontraron, pero sí encontraron algunos títulos del tesoro, que correspondían a la Delegación de Fundaciones y Capellanías que había en el Obispado para atender las necesidades de clero y conventos. El Obispo fue obligado a trasladarse a vivir a las oficinas de la planta baja. Se formó una comisión del Frente Popular, presidida por el alcalde, José Campos Perabá, para detener al Obispo. Cuando fue a ser trasladado el Obispo a la Catedral, que hacía de cárcel, pidió subir a la Capilla para consumir el Santísimo Sacramento, el jefe de los milicianos se negó y comenzó a blasfemar. A las 11 de la noche, el Obispo fue llevado a la Catedral, acompañado del Vicario general, Félix Pérez Portela. Al día siguiente la radio difundía la mentira que el Obispo de Jaén había sido sorprendido cuando intentaba huir con nueve millones de pesetas.

    Don Manuel estaba encerrado con su familia en la primera habitación de la Catedral, entrando a la derecha; le acompañaban su hermana y cuñado y el Vicario general, D. Félix. En aquellos días de prisión, estuvo atento a los problemas de gobierno, encomendando a uno de los sacerdotes allí detenidos (el propio D. Juan Montijano, que luego narrará todo lo ocurrido) que transmitiera a D. Juan Aragón su nombramiento como gobernador eclesiástico, por lo que pudiera pasar.

    El Director general de prisiones, Pedro Villar, ordena que se haga un traslado de presos desde la Catedral de Jaén hasta Alcalá de Henares. En la Catedral los presos estaban hacinados en un número que superaba toda posibilidad de pervivencia. Se organizan dos traslados en dos noches sucesivas: el 11 y 12 de agosto de 1936. El total de presos que se sacan de la Catedral fue de 325 en la primera noche y 300 en la segunda. La narración del sacerdote D. Juan Montijano desciende a detalles de estos dos viajes. Los prisioneros trasladados en la primera noche también sufrieron vejaciones en el camino y once de ellos, dos de los cuales eran sacerdotes, fueron asesinados en el trayecto.

    El día 12 de agosto de 1.936 se forma una segunda expedición. En ella va incluido el Obispo, el Vicario general, la hermana del Obispo y el esposo de ésta. Las escenas de aquel trayecto en tren las cuentan los supervivientes y lo horrible de aquella matanza se recoge en un expediente del Archivo nacional: A1 llegar a Vallecas, cerca de Madrid, el tren fue dejado a merced de las turbas. Los pormenores de la muerte del Siervo de Dios nos son conocidos por los testimonios de los supervivientes o de los mismos participantes en la matanza. Unos y otros dicen que colocados en grupos de veinticinco sobre un repecho de un paraje, muy cercano al cerro de Santa Catalina, iban dando cuenta de ellos tres ametralladoras apostadas frente por frente a muy pocos metros.

    Su muerte ha sido valorada por los Teólogos vaticanos como un verdadero martirio porque la actuación de quienes intervinieron fue claramente in odium fidei. El Obispo fue detenido publicándose calumnias contra él: Que se iba a escapar con nueve millones; se le impidió ir a la capilla para consumir el Santísimo Sacramento, dándole como respuesta las voces de unas blasfemias; pasó por la nave de la Catedral bendiciendo camino del martirio y también en esos momentos recibe las burlas de los milicianos; en el camino del tren pidieron la cabeza del Obispo en Alcázar de San Juan y Vallecas y en otras estaciones del trayecto. Por otro lado, los testigos refieren la serenidad de Don Manuel en tales momentos y la aceptación cuando le dan la noticia de que va a ser trasladado a aquel tren que le llevaría a la muerte: “Todo sea por Dios” dijo serenamente.
    Fuente: Infocatolica.com

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