Manuel J. Quesada Titos

Enamorados de la Amargura

Febrero es el mes del amor por antonomasia. No hace falta más que atender el «bombardeo» comercial que con motivo de San Valentín tiene lugar en una sociedad tan mediática y mediatizada como en la que vivimos. Sin embargo, el amor, el verdadero, no entiende de fechas porque se alimenta a diario. Verdadero es el amor de una Madre, y único e infinito, lo es si la Madre es la Madre de Dios.

El inicio de febrero nos ha traído uno de los primeros cultos del calendario cofrade en la parroquia de El Salvador. El Septenario Doloroso a María Santísima de la Amargura copa la atención del nuevo Jaén que se sacude el escalofrío del invierno. Jornadas de oración, de ofrendas y anhelos pensando en un Lunes que se acerca conforme la tarde le gana la partida a la noche. Ese Lunes, el Santo, el amor se hace más patente, pero ahora es cuando se demuestra si el enamoramiento es verdadero.

Fotografías: Manuel J. Quesada Titos

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