El Hermano de Luz

Desde esta página me gustaría dedicar un homenaje al personaje, para mí, más importante de  nuestra Semana Santa de todos aquellos cuantos forman el cortejo procesional de la Estación Penitencial de nuestras cofradías pasionistas.  Y esta figura no es otra que la del hermano de luz o nazareno como es más comúnmente conocido.
Figura anónima, poco lucida, callada, sufriente en silencio en el fondo de su corazón y que va ofreciendo durante las largas horas de estación de penitencia sus más sentidas plegarias a sus Titulares por sus más privadas intenciones. Figura que nació a la vez que nuestras cofradías pasionistas allá  por la segunda mitad del siglo XVI siendo una de las figuras más importantes del desfile procesional porque iba alumbrando las imágenes Titulares cuando no existía alumbrado público por las calles de nuestro Jaén del siglo de oro. Los hermanos cofrades de nuestras cofradías podían acompañar a sus imágenes titulares haciendo penitencia de dos formas, bien como hermanos disciplinantes o de sangre que flagelaban físicamente su espalda para cumplir la penitencia o bien como hermanos de luz que realizaban el acompañamiento a Nuestro Señor o a su Madre alumbrando su paso mientras rezaban las estaciones del Vía Crucis o el Santo Rosario.
Hoy día, existen muchas personajes que forman parte del cortejo procesional de una cofradía: el cuerpo de acólitos, los hermanos costaleros, las bandas de música, el consiliario, las mantillas y, por supuesto, los nazarenos pero sin restar importancia a ninguna de las otras figuras ninguna es tan importante en el significado más profundo de las procesiones de Semana Santa que la del nazareno.
El sentido de nuestros desfiles procesionales no es otro que el de dar culto público a nuestras imágenes titulares que representan momentos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María y la cofradía rinde culto público a sus titulares a través de los hermanos nazarenos que van alumbrando y orando durante el recorrido penitencial. En Jaén tenemos un ejemplo muy claro y plástico de lo que era una procesión penitencial en sus orígenes y donde el significado de alumbrar cobra su más verdadera esencia y es con la cofradía del Silencio en la noche del Martes Santo.
Se podría entender una procesión pasionista sin hermanos costaleros porque la imagen Titular saldría a ruedas, por ejemplo, no sería tan bello, pero la imagen saldría a las calles a que se le rindiera culto públicamente. Se podría entender una procesión pasionista sin bandas de música ya que saldrían en silencio sólo roto por los rezos y oraciones. Se podría entender una procesión pasionista sin mantillas, ya que las hermanas podrían acompañar a las imágenes sin esta vestimenta. Pero no se entendería una procesión pasionista sin los hermanos de luz.
Así pues, ¿qué falla en nuestra ciudad para que cada vez esté más descuidada esta figura y nuestros desfiles procesionales estén cada vez más carentes de una de sus figuras principales? ¿Tal vez las cofradías se vuelquen demasiado en otras facetas y no cuiden la figura del nazareno o no se preocupen lo suficiente en fomentar de esta forma la participación en nuestra Semana Santa?¿O es que las propias cofradías han olvidado cuál es su función fundamental de dar culto público acompañando y “alumbrando” a sus imágenes titulares?
Así pues, aquí lanzo esta reflexión para esta Cuaresma y cómo no felicitar a aquellas cofradías que sí velan por la importancia de esta figura como son la Buena Muerte y el Silencio.
Un abrazo en Xto.

2 comentarios en “El Hermano de Luz

  1. Estupendo artículo, ya era hora de que alguien se acordará de la figura del hermano de luz que participa en nuestras procesiones, ultimamente tan olvidado dentro de las Cofradías.

  2. Desde pequeño fuí nazareno o hermano de luz, después de unos años apartado de mi hermandad, volví ya entrado en años para retomar mi vocación cofrade. Ingresé nuevamente en 1994 en la Expiración y en 1996 pasé a formar parte de la Junta de Gobierno. De las filas nazarenas pasé a formar parte de la priostía y como de capatáz o fabricano des paso del Cristo hasta el año 2003 en que entré bajo el paso como costalero. Puedo deciros que el hermano de luz es la persona que, junto con el costalero, vive más intensamente su Estación de Penitencia.

    Agradezco el contenido de este artículo y creo que muchos cofrades deberían de cojer su vela y unirse a las filas nazarenas después de pasar por Juntas de Gobierno o andas.

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